El Druida de Shannara

El Druida de Shannara

 

 
Título: El duida de Shannara – La Herencia de Shannara II
Autor: Terry Brooks
Género: Fantasía épica
Año de la edición original: 1991
Mi edición: Junio 1993
Edita: Acervo
Pág. 432 
ISBN: 84-7002-448-5
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Reedito esta entrada porque me salté un párrafo importante a comentar.

 
Este es probablemente mi libro favorito de la tetralogía de la Herencia de Shannara, digo probablemente porque estoy leyendo Los Talismanes de Shannara. Ya dije que hacerme con el último volumen de la tetralogía me estaba resultando muy complicado ya que sólo lo editó Timum-Mas en 2 volúmenes ya descatalogados. Ya harta lo encargué por Ebay a una librería británica que me lo vendía por una libra  esterlina. Ya he pasado más de la mitad del libro así que podré hacer el comentario de toda la tetralogía.

 

Dije que Walter Boh tenía una fobia patológica a la magia, y me daba la impresión de que estaba un poco chiflado, pues bien, no está chiflado.  La magia le ha dado un conocimiento de la naturaleza que supera las habilidades de los demás, no tiene necesidad del aprendizaje común, y por supuesto, puede hacer cosas que para los otros es imposible. Todo eso le ha producido un doloroso aislamiento físico y afectivo, de ahí su carácter esquivo.
El personaje más interesante del libro es Pe Ell, es el personaje más distinto del grupo, disfruta matando pero no sólo por el efecto que la magia de la Stiehl, una daga con  poderes mágicos y le muestra cosas. Es amoral y despótico. La historia de malos tatos que vivió cuando era niño no es más que una excusa o puede que ni siquiera eso; no siente lástima de sí mismo tampoco quiere que se la tengan los demás; vive el presente, no tiene necesidad del afecto de otras personas ni siquiera de hablar. He llegado a la conclusión de que matando le hace sentir más vivo. Todo su esquema mental/emocional se empieza a resquebrajar con la llegada de Despertar que curiosamente se trata de un ser totalmente opuesto a él. Despertar es la vida, él es la muerte.
Hay una diferencia curiosa en el Druida de Shannara: es un libro con tensión sexual. Siempre hay romanticismo en esta saga pero esto es una novedad. Es una novedad agradable porque Brooks es un hombre que sabe tratar muy bien el tema, aunque el protagonista de esos sentimientos sea un criminal; incluso hay partes que me resultan cómicas.
Hay otro personaje interesante a comentar: el Rey del Río de Plata. El Rey del Río de Plata que cuando apareció en La Espada de Shannara me recordó a Tom Bombardí de El Señor de los Anillos, semidioses más antiguos que la Humanidad, benefactores de esta pero que pese a su inmenso poder no se atreven a salir de sus dominios. En este libro El Rey del Río de Plata está teniendo un papel más importante y nos desvela una personalidad fría y calculadora, aunque sigue obrando por el bien de la Tierra y la Humanidad no se deja llevar por sentimentalismos y si hay que sacrificar inocentes se hace; es algo que me ha sorprendido muchísimo.
En este libro ya empezamos a ver claramente quién es Rimmer Dall; en teoría es “el líder de los buscadores” pero muestro un fragmento llamativo: –Pero entonces Rimmer Dall reapareció, demasiado poderoso para ser derrotado por la pequeña magia de Cogline, y espoleó con su propio fuego a las criaturas que mandaba, a sus perros y lobos y semi-humanos, a sus brutos casi sin mente. … aterrorizados, atacaron con renovado frenesí de odio y furia. Esta vez no retrocedieron.– A mí no me parece u “líder” sino un “amo”, cosa muy distinta. Eso explica que los buscadores y funcionarios de la Federación lo temieran tanto. Es un hombre que muestra su verdadera cara sólo a quien le interesa. Es un fragmento que me recuerda al primer libro de La Rueda del Tiempo de Robert Jordan: Ba’alzamon espoleando a sus siervos para que entraran en la ciudad maldita Shadar Logoth.
 
Y como como acostumbro a hacer en mis comentarios de libros pongo un par de fragmentos del libro, ambos aún pertenecientes a personajes distintos tratan de decir lo mismo: dejarse llevar por la fuerza del destino. Además son fragmentos que al margen su belleza lírica, muestran una tendencia muy común en la saga de Shannara y es un concepto especialmente intenso en este libro:
 
-Había entregado mucho de sí mismo en el esfuerzo por comprender y controlar la finalidad de su vida, batallando con los espectros gemelos de su legado y su destino. Ahora todo pertenecía al pasado. El tiempo y los acontecimientos lo habían empujado hasta la situación presente, un implacable remolino que aclararía el propósito de su vida sin su intervención-.
 
-Hija del cambio y la evolución, eres el incesante y rápido movimiento del agua. Veo en verdad para que te ha enviado. He sido de piedra demasiado tiempo para no verlo. Cuando viniste a mí, debería haberme dado cuenta de que eres la locura. Me hallo sumergido en la permanencia que buscaba y he estado tan ciego como aquellos que me sirven. El final de mi vida está escrito ante mi con mi propia letra-.
 

 

 

 

 

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