La muerte en Venecia

 

La muerte en Venecia de Thomas Mann escrita en 1912.

Gustav Von Aschenbach es un aristócrata escritor de cincuenta y cuatro años que decide pasar unas vacaciones en Venecia. Amante de las artes y teorías morales sus creencias se derrumban al conocer a un adolescente llamado Tadzio; el cual es una especie de “Adonis” griego. Huelga decir que ellos sólo se cruzan miradas, ni siquiera un “hola”, almenos que recuerde.
A mí lo que me fascina es cómo junta lo estético y lo moral; sería un tema interesante si no lo describiera en unos términos tan vagos. Por ejemplo este fragmento caracteriza muy bien el estilo de la obra:

¡Extrañas afinidades! ¿Sería acaso una consecuencia espiritual de aquel “renacimiento”, de ese rigor y dignidad completamente nuevos, lo que permitió observar por entonces una consolidación casi excesiva de su sentido estético, de esa noble pureza, sencillez y simetría y clasicismo? Pero esta resolución moral que opera más allá del saber, del conocimiento inhibitorio y disolvente ¿no supo a su vez una simplificación, la reducción del mundo del mundo y del alma a un estado de candor ético y también, por consiguiente, un reafirmarse en dirección al mal, a lo prohibido y moralmente inadmisible? Y ¿no tiene dos caras la forma?¿No es moral e inmoral al mismo tiempo?¿Moral en cuanto resultado y expresión de cierta disciplina, pero inmoral –e incluso antimoral- en la medida en que por naturaleza implica una indiferencia moral bajo su altivo e ilimitado cetro?

No se preocupen si no se han enterado de nada, realmente no hay mucho de lo que enterarse. El arte de hablar sin decir nada no es sólo un arte dominado por los políticos, también algunos escritores famosos lo dominan bastante bien.
Tanto en Wikipedia como en la contraportada de mi libro afirma:”…la epidemia de cólera es un reflejo de su propia decadencia y soledad”; como si fuera un simbolismo. Supongo que es una forma de verlo pero bajo mi punto de vista es un libro vacío y cualquier clásico de la literatura española lo supera y otros muchos también; Thomas Mann es de la época de Joseph Conrad, Leonid Andreiev… No entiendo a estos escritores alemanes que tiene las cabezas tan vacías o tan liadas como la de Hermann Hesse, o simplemente una mezcla entre ambas cosas.
Realmente es un libro que se lee y se olvida, su popularidad sólo se explica por la película de Luchino Visconti (la cual por cierto, arruinó la vida del actor que interpretó a Tadzio); una película idolatrada por las comunidades gay.

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